Quizá el discurso de violencia que se escucha (y se mira) a diario sea una de las causas por la nostalgia de tiempos pasados mejores.
Esa es una (mi) explicación parcial a sucesos que me han llamado la atención a lo largo de este año. Seguro estoy que mi nivel de análisis y mis ejemplos serían de inmediato desechados por los "expertos" en problemas de seguridad y sociólogos, más considero que por pedestre que pueda parecer lo que se me ocurre, en algún lugar debería tener cabida. En el transcurso de estos días me han dado vueltas en la cabeza la nostalgia, la violencia y de paso la gran indiferencia que le provoca a mucha gente lo que sucede en el país.
Si bien, hace ya más de diez años la violencia de la que ahora se habla a toda hora en los medios de comunicación la conozco, por haber crecido en una zona militarizada donde los pleitos a balazos solían ser hasta cierto punto parte del entorno, donde miré por vez primera hombres asesinados siendo niño y los secuestros al igual que los referidos pleitos solían suceder con cierta frecuencia. Mi animadversión por los militares no es gratuita, cuando algún despistado suele aplaudir que los guachos patrullen las calles es porque seguramente no han tenido la inquietante experiencia de pasar por un retén. Provengo de un Estado donde la ausencia de los desaparecidos se hizo tan natural que me aterra contemplar que hacia allá va todo el país.
(Y mi análisis empezó por algo tan pedestre como la música, que mejor me lo guardo)
1 comentarios:
que pedo, solo paso a decir que tu blog está chingón, he leido poco apenas hace rato lo encontré.
saludos de otro fan del rockanrrol desde d.f.
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