Mis vacaciones tuvieron varios motivos, el primordial era descansar, había soñado con caminar por la orilla del mar, que la arena y el agua pasaban por entre los dedos de mis pies, lo pude sentir. Fuimos al mar, en un viaje que no se planeó, pude caminar por la orilla del mar, me senté una tarde a mirar el atardecer, no tuve deseos de meterme al mar, sólo lo miré. Detesto el agua estancada, no me gustan las albercas, esta vez nadé en una de ellas por la noche, sólo nadé de un extremo a otro, hasta que mis brazos eran unas lozas. Fuí al río donde pasé tantos años felíz, tampoco me metí, sólo me tiré en una hamaca y dormí. Necesitaba respirar esos olores que casi había olvidado. Comí todo lo que se me antojó y casi hice una vida como la he imaginado si tuviese la oportunidad de vivir junto al mar.
He regresado igual de cansado pero con un mejor ánimo.
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