martes, 22 de febrero de 2011

A la cita.


Es hora de arreglarme para ir al hospital. Las horas se fueron sin sentir, escribiendo tonteras, respondiendo un par de correos importantes y platicando con quien ha sido cómplice de confesiones por varios años, rememorando esas pláticas telefónicas que solían durar hasta el amanecer, ahora por este medio tan frío. Mi estimada Alondra que sabrá salir como siempre lo hace.

Quisiera creer que he llegado a la mitad de mi vida, la cuál sigue cambiando. Me podría quejar, pero no lo haré. Ahí la llevo............la llevamos.

Media vida
Perro Callejero
Aullido
Denver